
En 2002 continuaban las acciones violentas de las FARC; el mayor número de ellas se llevaron a cabo en la zona andina y amazónica del sur del país. Ante el recrudecimiento de la guerra el gobierno de Álvaro Uribe emprendió una estrategia que implicaba más a la sociedad y el ejército en la lucha contra las FARC lo que tuvo el efecto adverso de recrudecer más el conflicto.



